Definición. La validez convergente es el grado en que una prueba correlaciona con otros instrumentos que miden el mismo rasgo. La validez discriminante es el grado en que no correlaciona con instrumentos que miden rasgos distintos.
Desarrollo. Juntas son la evidencia clásica de validez de constructo. Si una prueba dice medir “estabilidad emocional” y sus puntajes correlacionan alto con otras pruebas reconocidas de estabilidad emocional (convergente) pero correlacionan bajo con pruebas de inteligencia o de extraversión (discriminante), la evidencia es sólida. Si correlaciona alto con todo, probablemente está midiendo algo general no específico — y su valor predictivo se diluye.
La técnica estadística más robusta para evaluarlas es la matriz multirrasgo-multimétodo, propuesta por Campbell y Fiske en 1959 y aún vigente.
Ejemplo aplicado. Si una empresa está considerando dos pruebas que dicen medir “orientación al logro”, debería pedir evidencia convergente entre ambas. Si correlacionan bajo, una de las dos — o las dos — están midiendo algo distinto al constructo nominal.
Por qué importa al decisor. Cuando un proveedor presenta un constructo novedoso, vale la pena pedir evidencia convergente con constructos establecidos. Si el constructo nuevo es genuinamente distinto, debería tener perfil convergente y discriminante diferenciado. Si no, es renombre comercial de algo que ya existe.
Referencias.