
Llevamos años sosteniendo que una norma estadounidense no describe a un candidato mexicano. El argumento tiene una segunda mitad más incómoda, porque esta vez nos toca a nosotros: una media nacional mexicana tampoco describe a un candidato de Irapuato.
Cuando publicamos Cómo contrata México, la pregunta que más recibimos no fue sobre el país. Fue sobre regiones. Cortamos la primera y el retrato cambió lo suficiente como para justificar un cuaderno aparte.
Una precisión antes de cualquier cifra, y no es formalidad. En estos datos "Bajío" significa nueve estados del filtro centro-occidente de nuestra plataforma: Aguascalientes, Colima, Guanajuato, Jalisco, Michoacán, Nayarit, Querétaro, San Luis Potosí y Zacatecas. Es más amplio que el uso geográfico habitual del término. Y el volumen está concentrado: Jalisco aporta la mitad de los candidatos del corte de estados, Guanajuato uno de cada cinco, Querétaro uno de cada siete. Lo que sigue describe sobre todo al corredor Jalisco–Guanajuato–Querétaro, no a los nueve estados por igual.
Con eso dicho, tres cosas.
En el corte de más de 155 mil candidatos con vacante declarada, repartidos en más de 8,600 vacantes, cada posición evaluada en la región recibió en promedio 18 candidatos, frente a 24 a nivel nacional. Un 25% menos de saturación por proceso.
Ese número no está aquí para presumir a la región. Está aquí porque le devuelve algo al informe nacional. El informe propuso que el abandono de evaluaciones mide, en buena parte, cuántas alternativas equivalentes tiene el candidato enfrente: entre más vacantes sustituibles, menos le cuesta abandonar cualquiera de ellas. El Bajío funciona como prueba de esa idea sin habérselo propuesto. Menos saturación por vacante y, de forma consistente, menos abandono que el promedio nacional en prácticamente todos los cortes regionales. Dos mercados con distinta densidad, dos niveles de abandono, en la dirección que la tesis predecía.
En el corte regional de más de 637 mil evaluaciones, el estrato de 51 a 200 empleados concentra el 31.5% de todas las pruebas, contra 20.5% del mismo estrato a nivel nacional. Las grandes de más de 500 pesan menos que en el país. Si su idea de quién contrata con datos en México es una torre corporativa, la región dice otra cosa: proveedores y plantas de escala media orbitando al clúster.
En la comparación de junio contra junio, mismo mes con un año de distancia, las empresas de 201 a 500 empleados de la región aumentaron su volumen de evaluación 10.6%. El mismo segmento a nivel nacional quedó prácticamente plano, en −1.1%. El cuaderno lo declara como lo que es: hace falta un segundo año de serie para saber si eso es adopción estructural o rebote de ciclo. Pero la dirección es clara y está concentrada exactamente en el estrato que ya define el carácter de la evaluación regional.
Deje de usar la media nacional como su referencia de calibración. Si opera en el corredor, su embudo real recibe menos candidatos por vacante que el promedio del país. Un proceso diseñado para filtrar 24 personas está sobredimensionado para 18, y lo que sobra no es holgura: es fricción que le cuesta candidatos.
Aproveche la holgura ahora, porque tiene caducidad. Menos saturación significa que puede permitirse un proceso más profundo por candidato sin perder velocidad frente al mercado. Si la evaluación regional sigue creciendo al ritmo del último año, esa ventana se cierra sola.
Si su competencia por talento es una empresa de 51 a 200 personas, asuma que ya evalúa. En esta región no es el corporativo quien marca el estándar de contratación.
Esta base describe empresas que evalúan a través de un proveedor especializado. No es el mercado laboral regional completo, y no debe leerse como tal. Dice cómo contrata quien ya decidió contratar con instrumentos; no dice nada sobre quien todavía contrata a ojo. Lo aclaro porque la tentación de extrapolar una cifra regional a "el Bajío" entero es exactamente el error que este cuaderno intenta corregir a escala nacional.
El empleo formal rebotó en agosto. Al 31 de agosto el IMSS registró 22 millones 798 mil 473 puestos afiliados, la segunda cifra más alta de la serie histórica y la mayor para un mes de agosto, con 38,319 plazas creadas que revierten la pérdida de 19,550 de julio. Por entidad, el crecimiento anual lo encabezaron Baja California y Oaxaca, ambas por encima del 6%. Ningún estado del Bajío aparece en la punta de esa lista, y aun así la región evalúa distinto al resto del país. Volumen de contratación y comportamiento de contratación no son la misma cosa.
Casi la mitad de la inversión automotriz del país se fue a cuatro estados de la región. Querétaro, Guanajuato, San Luis Potosí y Aguascalientes acumularon 44 proyectos por 506.75 millones de dólares en el primer semestre, el 48.9% de las 90 inversiones automotrices directas registradas en el país, con 5,356 empleos contemplados. La demanda de talento en el corredor no es una proyección de nearshoring; ya tiene calendario y monto.
Hoy es el segundo día del 20th World HR Congress. AMEDIRH lo organiza con la WFPMA y la NARHMA en Expo Santa Fe, bajo el concepto "Liderazgo en movimiento". Si alcanza a llegar, es el mejor lugar del año para contrastar lo que aquí describimos con lo que están viendo otras áreas de talento.
Un promedio nacional es útil para hablar de un país. Es peligroso para calibrar un proceso. Si usted contrata en el Bajío y su referencia es la media de México, está usando un benchmark ajeno con otro nombre.
El cuaderno completo está disponible, con la nota metodológica y los cortes de cada capítulo.
Rubén Ruiz — Director de Psicotest
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